Si eres amante del coco, este turrón se convertirá en tu obsesión navideña (¡o de cualquier época del año!). A diferencia del clásico turrón duro, esta versión destaca por su textura increíblemente tierna, jugosa y un equilibrio perfecto de dulzor gracias a la combinación de leche condensada y leche entera.
Lo mejor de todo es que no necesitas horno, se prepara en un abrir y cerrar de ojos y el resultado es infinitamente superior al de los supermercados. ¿Te animas a sorprender a todos? ¡Vamos con el paso a paso!
250 g de coco rallado
200 g de leche condensada
50 ml de leche entera
1 cucharada de mantequilla (opcional, para dar brillo)
Opcional: 100 g de chocolate fondant (si quieres darle una cobertura crujiente)
Mezclar los lácteos: En un cazo a fuego medio-bajo, vierte la leche entera, la leche condensada y la mantequilla. Remueve constantemente hasta que la mantequilla se derrita y todo quede bien integrado y caliente, sin llegar a hervir.
Añadir el coco: Retira el cazo del fuego e incorpora el coco rallado poco a poco. Mezcla bien con una espátula hasta obtener una masa densa, homogénea y compacta.
Moldear: Forra un molde para turrón (o un brik de leche cortado por la mitad a lo largo) con papel de horno. Vierte la masa y presiónala firmemente con una cuchara o las manos para que no queden huecos y la superficie quede lisa.
Refrigerar: Tapa el molde con film transparente y llévalo a la nevera por un mínimo de 4 a 6 horas (mejor si es de un día para otro) para que tome consistencia.
El toque final (Opcional): Si te gusta el contraste, derrite un poco de chocolate y cubre la superficie del turrón antes de enfriar, o úsalo para decorar con hilos de chocolate una vez desmoldado.
¡Desmolda, corta en tabletas y a disfrutar!
¿Vas a preparar este turrón para una ocasión especial o simplemente para darte un capricho el fin de semana.
¡Que siga la alegría y no falte el sabor!.
Nos vemos en la próxima receta de Son y Azúcar.