La Caldosa es su espíritu festivo. A diferencia del ajiaco (que es más denso y complejo), la caldosa se popularizó en los años 80 gracias a una famosa canción de «Inocencio e Isabel», convirtiéndose en el plato estrella de las fiestas de barrio y celebraciones familiares.
Es un caldo reconfortante, cargado de viandas (tubérculos) que se deshacen para darle una textura cremosa, y carnes que le aportan un sabor profundo. ¡Aquí tienes el paso a paso para que te quede perfecta!
Las Carnes:
1 lb de cerdo (masas de cerdo o costillitas).
1/2 lb de pollo (muslos o encuentros con hueso).
1 hueso de jamón o un trozo de tocino (para el sabor ahumado).
Las Viandas (El espesor):
1 malanga grande (imprescindible para la cremosidad).
1 yuca mediana.
2 plátanos verdes (uno para trocear y otro para rallar o hacer bolitas).
1 pedazo de calabaza (da color y dulzor).
1 boniato (camote).
2 mazorcas de maíz (mazorcas de tierno).
El Sazón:
1 cebolla grande.
6 dientes de ajo.
1 pimiento verde.
1/2 taza de puré de tomate.
1 cucharadita de comino.
1 chorrito de zumo de limón o naranja agria.
Sal al gusto.
En una olla grande con abundante agua, pon a cocinar el cerdo, el pollo y el hueso de jamón. Espuma el caldo (quita la capita gris que sale arriba) para que quede limpio. Cocina hasta que la carne esté casi blanda.
Añade el maíz cortado en ruedas, la yuca y el plátano verde troceado. Estos tardan más en ablandarse. Deja cocinar a fuego medio por unos 15 minutos.
Agrega la malanga, el boniato y la calabaza cortados en dados medianos.
Secreto de la abuela: Ralla uno de los plátanos verdes o corta trozos de malanga muy pequeños; esto hará que se deshagan más rápido y el caldo espese de forma natural sin necesidad de harina.
Mientras las viandas se ablandan, haz un sofrito aparte. En una sartén con aceite, dora la cebolla, el pimiento y el ajo machacado. Añade el comino y el puré de tomate. Cocina por 2 o 3 minutos y viértelo todo en la olla grande.
Deja que todo hierva a fuego lento hasta que las viandas estén bien suaves y el caldo se vea espesito. Prueba la sal y añade el chorrito de limón o naranja agria justo antes de apagar el fuego para resaltar los sabores.
Corte de las viandas: No las cortes demasiado pequeñas o se convertirán en puré total. Queremos que el caldo sea espeso pero que aún se encuentren trozos para morder.
Paciencia: La caldosa no se apura. Mientras más tiempo repose a fuego bajito, más «trancado» (sabroso y concentrado) quedará el caldo.
¡Sírvela bien caliente en un tazón hondo y prepárate para repetir.
¡Que siga la alegría y no falte el sabor!.
Nos vemos en la próxima receta de Son y Azúcar.